lunes, 4 de julio de 2016

Entrevista a Francisco Badano de Venado Records: Autogestión, riesgo y amor por el desierto


En un nuevo ciclo de entrevistas a sellos y productores locales, rompemos el hielo con uno de los más interesantes dentro de la escena stoner rock/doom/drone. Vienen del desierto neuquino pero habitan en la babilonia porteña. Hablamos con su principal referente, Francisco Badano, quien nos tiró data muy interesante desde la cocina del Venado: cómo es el proceso para traer bandas internacionales, cómo es armar un ciclo de música en Buenos Aires, qué bandas piensan traer, cuál es la actualidad de Bhutan y Mondo Dromo, qué discos le cambiaron la vida y hasta dio unos consejos para jóvenes inquietos y melómanos que quieran formar su propio proyecto. Leer sin distracción.




—Me gustaría comenzar hablando de los inicios de Venado Records... 
—Venado Records nace en Neuquén, aproximadamente en el verano del 2009, de la unión de 3 bandas amigas, conocidas y afines musicalmente con el objetivo de poder hacer algo más grande, unir esfuerzos, convocar más público y lograr una mayor visibilidad. De estas bandas, 2 ya no existen más, Ruta del Desierto y Amorfuss, y una sigue firme defendiendo el rock desértico en Neuquén, que son los Volva. Todos los que arrancamos Venado Records somos de Neuquén, y los quedamos hoy también. Algunos nos conocemos y somos amigos desde hace más de 15 años, y con otros nos conocimos en esta época. Esta idea inicial ha ido mutando con el tiempo, por ejemplo, hoy en día, la actividad de sello discográfico está bastante restringida a algunas pocas bandas y estamos trabajando más en recitales, festivales y producciones.

—La mayoría desconocemos cuál es el proceso o circuito que luego termina en un show internacional en Buenos Aires. ¿Cómo se gesta? ¿Les ofrecen bandas? ¿Contactan sólo a las que les gustan? 
—Puede ser de cualquier de esas maneras que decís, no hay un patrón fijo necesariamente. La primera banda que trajimos de afuera fue Truckfighters (Suecia) en 2012. Supimos que iban a girar por Brasil y nos contactamos para ofrecerles un show en Buenos Aires y aceptaron. Así comenzó nuestra vida en esto de los shows internacionales. Una vez que entrás en el circuito sucede que otros promotores te ofrecen bandas, se corre un boca en boca de que sos productor, y/ o tenés ya cierta experiencia o currículum para ofrecerles shows o giras a bandas que uno quisiera traer. Es un laburo muy desgastante igual, frustrante muchas veces y complicado casi siempre pero cuando todo sale tal como fue planeado, la alegría es inmensa.

—Muchos de esos shows internacionales caen lunes, martes o miércoles para nosotros, días laborables. ¿Cuál es la causa? 
—Eso tiene que ver con que generalmente los shows internacionales acá, como en casi todos lados entiendo, se dan en el marco de una gira, y tener días libres en el medio es muy costoso tanto como para la banda como para el productor del show. A veces tenemos la suerte de que sea un jueves, viernes, sábado o domingo, otras veces caen en los otros días. El éxito o no depende, creo yo, más de la banda o la propuesta, que del día en que sea el show, que yo lo veo como algo secundario. Si no me equivoco, Napalm Death llenó Uniclub un martes, Dream Theater en el Luna Park también debe haber ido bien, y así. Por ahí tenés un show de una banda menos conocida un sábado, y sumado a la oferta de eventos de un sábado cualquiera, termina siendo contraproducente haberlo hecho ese día, y un miércoles le iba mejor. La producción de recitales internacionales es una apuesta, un negocio, puede salir bien o puede salir mal, y siempre con el diario del lunes todos somos expertos, pero la real sapiencia está en saber leer bien el panorama.

—Hay toda una gran discusión por el tema del precio de las entradas, los campos VIP, entre otros. ¿Cuál es tu postura frente a esto? 
—La verdad no estoy muy al tanto del tema del campo VIP, nunca compré una de esas entradas. Podría pensar que es una forma de que los grandes productores de shows masivos hagan una mayor diferencia económica. O quizás los costos lo requieren, no quisiera hablar de algo que no conozco en detalle. Luego en relación al precio de las entradas, y si, hoy y siempre creo que hay quejas, pero la realidad es que uno no puede dejarse llevar por opiniones o comentarios totalmente despojados de responsabilidad como los son por las redes sociales, donde uno dice cualquier cosa y no importa nada. Yo creo que el público que se queja por el precio, o lo dice desde la bronca por no tener para pagar, cosa que nos pasa a todos, o lo dice porque desconoce completamente como funciona esto, por lo tanto no tiene idea de los costos, riesgos y trabajo involucrado. También, me atrevo a decir que en general, sólo el cachet de la banda se lleva aproximadamente el 50% de la recaudación total, siempre y cuando hayas vendido la cantidad de entradas que planeaste. Si te quedaste corto, ese porcentaje que ocupa el cachet crece cada vez más. Lamentablemente no se puede hacer beneficencia, el precio de la entrada es directamente proporcional a los costos involucrados, y si bien uno hace esto porque le gusta, perder plata no es una opción, porque la vez que vaya mal en serio te deja fuera para siempre capaz, puede generar un daño muy grande en pequeños productores independientes.


“La producción de recitales internacionales es una apuesta, un negocio, puede salir bien o puede salir mal, y siempre con el diario del lunes todos somos expertos, pero la real sapiencia está en saber leer bien el panorama”



—¿Qué bandas ya están confirmadas y cuáles planean traer este año? 
—Por ahora solo tenemos confirmado a Deafheaven el sábado 9 de julio en Uniclub, banda proveniente de Estados Unidos. Son una de las bandas más destacadas de la escena metalera de los últimos años, porque tienen un sonido bastante original que ellos denominan “blackgaze”, una mezcla entre black metal, post metal y shoegaze. Sus shows en vivo son bestiales, transitan por muchos climas y estamos muy ansiosos que llegue el día. Es una apuesta para nosotros también, en el sentido que es la primera vez que traemos una banda directamente relacionada con el metal. Previamente nos movimos más por las arenas del stoner rock y el drone. También en octubre tendremos por primera vez en Argentina a The Ocean Collective, una de las principales bandas de la nueva movida del post metal europeo. Será en The Roxy Live en una coproducción con Noiseground.

—Hace un tiempo organizaban el ciclo Venado, que se caracterizaba por la gran calidad de bandas underground que participaban. ¿Cuán difícil es sostener un ciclo de música en Buenos Aires? 
—Son varios factores los que influyen. Desde el lugar, el día de la semana o la fecha en concreto, hasta el público que viene a los shows. Yo creo que si se logra conseguir semana a semana o mes a mes, la gente necesaria para sostener un ciclo, el resto de las cuestiones influyen menos. En esencial también tener un lugar para hacerlo que sea accesible, que trabaje a la par con uno como productor, cosa de no terminar uno trabajando gratis para el lugar, o hasta pagándole si la cosa no fue bien. Creo que son pocos los ciclos que se logran sostener en el tiempo, y para hacerlo seguro superaron muchas dificultades. En Buenos Aires hay muchísima oferta de recitales y ciclos, muchísima oferta de bandas, y muy pocos lugares para tocar, lo cual pone a los lugares en una situación de poder frente al productor o las bandas, ya que pueden elegir que eventos tomar y cuáles no, a la vez como tener la necesidad de programar con mucha anterioridad para conseguir fechas disponibles. Créase o no, con el Ciclo Venado nos fijamos mucho en la calidad de las bandas, las grillas de cada uno fueron cuidadosamente curadas, y así todo el público no acompañó lo necesario. Creo igual que colaboramos con las bandas y la escena en general, ya que el ciclo si tuvo bastante más visibilidad que público que pagó la entrada, muchas bandas se contactaron con nosotros para tocar, ayudamos o dimos pie a muchos ciclos que están activos hoy y dejamos bastante registros para la posteridad en fotos, crónicas, y grabaciones en vivo y videos que pueden escucharse y verse en nuestro Soundcloud y nuestro canal de YouTube.

—En 2016, ¿las bandas siguen pagando para tocar? 
—Si, seguramente. No creo que en la escena del stoner o metal, pero si en otros círculos o en lugares fuera de la ciudad de Buenos Aires. Acá creo que ya hay conciencia, pero sin duda hay muchas bandas que siguen pagando, sobre todo bandas nuevas, o bandas que no tienen una “escena” específica donde tocar y moverse con otras bandas de estilo similar, bandas que están solas, podría decirse. De vuelta, mucha oferta de bandas, poca oferta de lugares para tocar, falta de apoyo estatal para generar espacios, violencia estatal para con lugares que ofrecen espacios bajo arreglos y condiciones accesibles. Todo esto y más genera esta situación injusta para las bandas.

El sello 

—Hay una gran cantidad de sellos independientes en la actualidad. ¿Por qué crees que se da este fenómeno? ¿Cuán diferentes son con respecto a los más grandes? ¿Qué tienen de distinto para ofrecer? 
—Creo que desde hace tiempo que internet ha permitido que todo tenga más visibilidad, a la vez de darle coraje a la gente a hacer ciertas cosas que quisiera, dado que pueden ver casos de apariencia exitosa por todos lados. Creo que somos muchos los que tuvimos o tenemos el sueño de tener un sello discográfico, y hoy los medios para encararlo están más al alcance. Incluso hubo un programa estatal durante los últimos años del gobierno nacional anterior que capacitaba y apoyaba a sellos independientes, o sellos de gestión colectiva como los llamaban, incluso editaron una guía con información sobre los aspectos relevantes. Tengo entendido que al menos por ahora, este gobierno no lo continuó. Una lástima. Las diferencia con los sellos grandes son todas las posibles creo yo (risas). Principalmente contamos con menos presupuesto, por lo que en general es el artista quien financia la grabación de sus obras, y a veces incluso la edición también. También se ofrece más colaboración en el desarrollo de la idea propia que la imposición, dado por ejemplo que la mentalidad de un sello grande es: Yo te pago la grabación, yo te pago la edición, por lo tanto el disco es mío, tanto en sus derechos como hasta en lo que podes incluir o no en el audio y en el arte del mismo. Los sellos más chicos en general llegan hasta la edición del disco, quedándose con la editorial del mismo y ciertos derechos limitados sobre las obras. De alguna manera tienen que subsistir, y el artista debe entenderlo así también. Como algo distinto para ofrecer, diría que principalmente ofrecen libertad, y opciones y espacios acordes a bandas más chicas, no creo que un sello independiente pudiese lanzar un disco de Divididos, por decir una banda consagrada. Los costos en grabación, marketing, publicidad, etc. de una banda así, son inalcanzables.

—Frente al dilema calidad artística / rentabilidad de un sello, productora, banda, ¿Cuánto se planifica una edición, un show, tirada, merchandising? 
—Y cada caso se trata de manera particular, no hay dos situaciones iguales. En general, todo se planifica bastante, lo más posible de hecho para poder controlar la mayor cantidad de variables. Analizamos cada caso o propuesta de manera muy concreta y vemos si tiene sentido hacerlo o no. No solo sentido económico, también puede pasar por otro lado. Pero la economía y las finanzas son una realidad, a veces se tiene, a veces no, a veces se puede, a veces no. Como te decía antes, planeamos y analizamos todo lo más posible, ya que en nuestra situación, un golpe puede llegar a ser mortal. Las ediciones o el merchandising, son cosas que tenés que hacer, pero sucede a veces las ventas no acompañan, y te quedas con muchísimo stock acumulado difícil de vender, es dinero que invertiste y no vuelve. Por eso cada vez estamos siendo más cuidadosos en qué invertimos y qué dejamos pasar, a veces es mejor tener menos para ocuparse mejor de ello, que tener muchas bandas y shows y no poder darles el trabajo que necesitan. Sobre todo en nuestro caso que también, lamentablemente, tenemos otros trabajos. Venado Records hoy en día no nos da de comer a ninguno, y nos faltan varios escalones en el camino de la profesionalización para llegar a estar donde quisiéramos estar. El tiempo dirá si podremos alcanzar ese punto, siempre y cuando la realidad y la urgencia diaria no nos tape demasiado.

“En Buenos Aires hay muchísima oferta de recitales y ciclos, muchísima oferta de bandas, y muy pocos lugares para tocar, lo cual pone a esos lugares en una situación de poder frente al productor o las bandas, ya que pueden elegir qué eventos tomar y cuáles no”



—Además del sello y la productora, ustedes tocan en dos bandas, Bhutan y Mondo Dromo. ¿Cuál es la actualidad de cada una? 
—Con las dos bandas estamos justo en momentos cruciales. Con Bhutan ya recibimos el master finalizado de nuestro segundo disco, llamado Vexations, por lo que la salida del mismo es inminente. Tenemos que terminar el arte nomás. Y con Mondo Dromo también, en diciembre grabamos nuestro primer disco en cinta en el estudio El Attic, y estamos terminando unos detalles y el disco ya tendría que estar por salir. Ambas bandas están activas y tocando. Con Bhutan de hecho vamos a abrir el show de Deafheaven el próximo 9 de Julio en Uniclub.

—Hace unos años hicieron un registro documental que se llama “Sesión en el Templo”, bandas del sello tocando en una casa, ¿cómo surgió y cuál fue la idea principal de ese material? ¿Qué repercusión tuvo? 
—Sí, esa producción fue un gran logro del cual estamos muy orgullosos, y las ganas de repertirla son inmensas. Estamos esperando poder tener las condiciones como para hacerlo. No recuerdo exactamente cómo surgió, o quién lo propuso, pero la idea fue registrar en vivo a estas 3 bandas que iniciaron el sello: Amorfuss, Ruta del Desierto y Volva. Esta última no pudo participar, pero en reemplazo estuvo Montaña Sagrada, que es la base rítmica de Volva junto a Andrés Gargiulo (N. de R. de Amorfuss en ese momento, hoy en Bhutan y Mondo Dromo). La respuesta de la gente fue muy buena, el material suena muy bien, se filmó en HD, está bien editado, fluye de manera muy agradable y es un gran registro. Se filmó en un solo día desde las 3 de la tarde hasta alrededor de las 7 de la mañana. Comienza con Ruta del Desierto tocando en una habitación durante la tarde, luego Amorfuss en el living de El Templo, sigue con un mini set drone de Fiend, (N. de R. Martín Tarifeño, hoy miembro de Bhutan y Mondo Dromo), a la luz de las estrellas durante la madrugada y cierra con Montaña Sagrada tocando en el jardín desértico de la casa al amanecer. Un éxito por donde se lo mire.

 El futuro 

—¿Cuál creés que es el futuro de las productoras, sellos y la música en general en relación a las nuevas herramientas tecnológicas?
—Esta es una pregunta un tanto amplia, no sabría decirte qué es lo que viene en materia de tecnología, todo sucede muy rápido. Ni siquiera los grandes innovadores o proveedores de tecnología creo que saben que va a suceder de acá a 5 años. Hay cosas hoy que eran impensadas hasta hace muy poco tiempo. Pero creo que o se va a continuar con la democratización y el alcance global de todo tipo de herramientas, con el riesgo de una saturación aún mayor, o se va a ir al extremo opuesto, donde no quede aspecto sin regulación, registro, registración y control por parte de las grandes corporaciones. Incluso, hoy en día lo libre y gratuito en general, no se paga con dinero pero si se paga con acceso a tus formas de consumo, con acceso a tu información que antes era privada, lo pagamos sin darnos cuenta en cada publicidad cuidadosamente elegida por algoritmos que nos muestra internet, y así. La creación musical supongo seguirá igual, quizás sufran más los sellos chicos e independientes que deben aceptar y entender los cambios antes que ser quienes los imponen. De cualquier manera espero que la tecnología nos ayude a facilitar las cosas y que no sea un arma de doble filo, por nuestro futuro y los queden aquí cuando ya no estemos.

—¿Qué bandas locales que has visto y escuchado en este tiempo te parece que tienen un futuro prometedor? 
—Habiendo tantas bandas creo que son muchas las que les espera un buen futuro, siempre y cuando se mantengan con el compromiso de seguir laburando como vienen haciéndolo. Dentro de Venado Records, creo que Las Huacas tienen un gran futuro por delante, siempre que sigan como ahora. Son chicos muy muy jóvenes que no tienen nada que envidiarle a bandas más grandes o establecidas, están re mil equipados, tienen su sonido y saben lo que quieren. Por fuera, le pongo fichas a Montaña Eléctrica, banda psicodélica relativamente nueva del sello Fauna Records pero con miembros que viene remando hace mucho. Están generando una movida interesante con mucho apoyo del público. Yendo más arriba, me gustaría mucho que bandas como Humo del Cairo o Dragonauta sigan creciendo y logren proyección internacional. Creo que tienen todo para conseguirlo, dependerá de ellos. Y bueno, también espero lo mismo para Bhutan y Mondo Dromo.

—Hablando de bandas y discos, ¿cuál te cambió la vida? 
—Qué pregunta. Supongo que varios discos en diferentes momentos de la vida. Pero si hay que elegir uno, creo que el click en mi cabeza se dio cuando descubrí The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. Sonará cliché, pero ese fue el disco que me abrió la cabeza, que me hizo dar cuenta que la música y el sonido eran mucho, pero mucho más que la escuela punk rock en la que andaba cuando era adolescente. A esto sumaría Led Zeppelin, Faith No More, Queens of the Stone Age, Earth y mi gran amor de mi época punk, Bad Religion, y seguramente me olvido de alguno.

—¿Cómo imaginás a Venado en 10 años? 
—Ojalá en 10 años estemos ya profesionalizados en tanto como sello discográfico, espero que podamos tener un catálogo mayor, con real gestión e influencia en el desarrollo de las bandas y proyectos, espero que podamos producir más y mejores shows o festivales, que podamos aumentar el público que nos sigue y brindarle propuestas de calidad, y que estemos plenamente integrados a la actualidad tecnológica y sus medios y modos de comunicación, con el objetivo de cerrar la brecha que nos separa del público más joven.

—¿Podrías darle algún consejo a quienes quieran iniciar un sello, productora o banda? 
—Aconsejaría definir bien qué es lo que uno quiere hacer, o a dónde quiere llegar. Apuntar a ese objetivo y obsesionarse con él, que sea su ocupación y preocupación la mayor cantidad de tiempo posible, que le dediquen todo como si no importase nada más, que no se dejen caer por los tropiezos, frustraciones o fracasos, y sigan adelante frente a todo. Que le pongan ganas y compromiso, que sean honestos y avancen sin cagar a nadie, que no escuchen a nadie que les diga que no va a funcionar, nadie probó todas las maneras de hacer cada cosa. Que sean creativos, inteligentes, conscientes y responsables y que no miren para atrás excepto para aprender de las experiencias pasadas. A nosotros nos pasó de todo, perdimos plata, fuimos estafados, laburamos al pedo, se cayeron cosas casi cerradas, cometimos errores, y así y todo en el momento más bajo surge algo nuevo, y las ganas, la fe, la emoción y la ansiedad por concretarlo vuelven a aparecer como si nada malo hubiese pasado antes. Somos expertos en frustraciones, pero acá seguimos firmes.

—Gracias por el tiempo y la buena onda, ¿te gustaría dejar algún mensaje en especial para los lectores? 
—Creo que ya dijimos bastante, otro gracias muy grande para vos por darnos espacio para difundir nuestro trabajo, y repetiría lo mismo que en la pregunta anterior, no se rindan, el que se rinde pierde y la única opción es ganar.—
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Créditos:
Foto #1 y #2: archivo del sello.
Foto #3: Gimena Cuenca.

lunes, 27 de junio de 2016

Entrevista a ELHOMBREANORMAL: Emociones emosónicas



Conurbano bonaerense. San Miguel. Una casa. Allí viven, ensayan, trabajan, crean, tocan en vivo y respiran autogestión. Tres bandas instrumentales, un puñado de asistentes y un frío inmovilizador reunidos en el marco de la sesiones “Atardecer en la terraza” son la postal de una tarde de otoño casi invernal. En su casa, ELHOMBREANORMAL iba a tocar su nuevo trabajo aún inédito de punta a punta para sus amigos. Fue la excusa perfecta para charlar con ellos sobre su arte, sus inicios, su primer trabajo discográfico, las referencias musicales y sus próximos planes.



“Esta es la tercera formación, al principio éramos tres, como ahora, pero con otro baterista y bajista. Luego se sumó un tecladista y eso duró como dos años. Después, al mismo tiempo se fueron el batero y el bajista y entraron el Colo (Francisco Cuello, batería) y Dardo (Darío de Luca, bajo). Como cuarteto estuvimos juntos 2 años. Ahora volvimos a ser un trío”, cuenta Sebastián Nieva, guitarrista y fundador de la banda.

—¿Cuál fue la idea musical que los juntó? 
—S: Al principio usábamos palabras como sónicos, porque si bien lo que hacemos ahora es lo que se dice post rock, para nosotros no sé si es tan así, por más que sea instrumental. Antes era más grunge, había pocas voces, rozaba el rock alternativo, medio noventoso. Luego fue mutando y quedó así como estamos ahora.

—El año pasado sacaron su primer disco y lleva el nombre de la banda. ¿Se escribe así todo junto? 
—S: En algún momento, me jodía un poco el nombre, la verdad no sé bien por qué. Bah, si, ¿sabés por qué? Había un tema de Massacre que se llamaba “El hombre normal” y alguno siempre me hacia alguna referencia y me hinchaba las guindas porque no tiene nada que ver con eso. Y si, se escribe todo junto.

—Me gustaría que hablemos de la edición, el sello, el arte. ¿Quedaron conformes con el resultado? 
—D: En ese tiempo éramos un grupo amigos/cooperativa/sello/banda con Juan Espínola de Alboradas (N. del R. Sello local), que todavía sigue siendo un amigo…
—S: Éramos parte de su sello, pero ahora no trabajamos más juntos. Tiene ganas de hacer otra cosa, todo tiene un proceso, una madurez. Todo tiene un ciclo y terminó todo bien. El disco está buenísimo y suena bien, pero desde que salió no lo volví a escuchar y podría haber estado mejor. Si nos ponemos en quisquillosos, siempre pueden estar mejor las cosas. Pero tiene ese gustito de que hicimos lo que quisimos, los temas son tal cual como salieron de la sala, con muchos shows encima, estaban muy curtidos y estamos orgullosos a full.
—F: Todo es un aprendizaje. Fue el primero.

—No puedo evitar preguntarles por las referencias musicales, porque cada vez que los escucho me remiten a bandas como Mogwai y Low. 
—S: Siempre decimos que para tocar en ELHOMBREANORMAL te tiene que gustar American Football, aunque los temas no sean de esa onda.
—F: Menos Seba que ya venía con el grupo, Dardo y yo veníamos de palos distintos, yo más del hard rock y nos cerró por todos lados tocar esta música. Particularmente, es lo que hoy quiero tocar.
—D: A mí me pasó de encontrar gente que tenía el mismo estado de ánimo que yo. Eso hizo que nos juntemos. Fluyó, tocamos y lo del género… es relativo, creo.
—S: Que seamos instrumentales es algo que va a durar bastante. Eso no quiere decir que seamos post rock, aunque musical y técnicamente sí es el estilo. Capaz que te digo que somos una banda emo. Tal vez con otra formación sí nos sentíamos más post rockeros, como en el disco. Con respecto a la referencias, nos gustan mucho las bandas de nuestros amigos, como 451, que son grosos mal, y eso que me decías con referencia a Low, ese es el estilo. Me gusta Codeine, Explosions in the Sky, The Cure, que son como la biblia, Pixies, Sonic Youth.

—Muchas bandas que no consiguen el cantante adecuado se vuelcan a hacer música instrumental, ¿es el caso de ustedes? 
—S: No, porque si apareciera un amigo cantante, armaríamos otra banda.
—F: Es relativo, porque nunca se nos presentó un chabón onda “yo sé cantar”.
—S: Pero si nos decían “che, ¿no les falta un cantante?”, no, no nos falta. “¿No son muy lentos los temas?”, y ¿por qué tiene que ser más rápidos?
—D: Nos gusta tocar, que suenen las cosas.
—S: Somos fierreros.

La música es un mensaje de las profundidades del alma, por eso, hay grupos que buscan darle un contenido que se refleje en su arte. En ELHOMBREANORMAL parece que la melancolía es el principal vehículo; “si estoy de buen humor a veces no tengo ganas de tocar, te sentás con la guitarra y no pasa nada pero si capaz tuviste una pálida, sale un tema”, dispara el guitarrista. “El mensaje se lo crea uno mismo, vos podés flashar una cosa, él otra y así”, dice Francisco.

—¿Cómo viene el próximo disco?
—S: Seis tracks, va a ser como un EP largo, más de 40 minutos, los temas ya están pero es muy pronto para hablar de nombres Si se puede, lo vamos a grabar en nuestra sala.
—F: Yo me encargo de la gráfica, hice la tapa del primer disco. Para el segundo, estaría bueno desligarme, que la haga otro, que lo mire con otros ojos.

"Que seamos instrumentales es algo 
que va a durar bastante" Sebastián Nieva.



En estos últimos tiempos, la clausura temporal y permanente de centros culturales y lugares destinados a la música en vivo ha sido una constante. Espacios como Salón Pueyrredon, GBA de Villa Adelina, Pura Vida de La Plata, entre otros, fueron el blanco del poder de turno. “Hay lugares que están buenísimos —opina Darío —se hacen cosas copadas y vos te podés expresar ahí, y lo cierran porque el sistema así lo quiere…es como una época oscura”. “Son lugares que están en buena forma, que hay micrófonos, sistema de sonido, un lugar cálido, como GBA que es nuestra casa. Es malísimo lo que está pasando, en Pura Vida te trataban re bien”, dice Sebastián. (N. del R. Al cierre de esta edición, Pura Vida y GBA se encuentran recientemente habilitados).

Ian Mackaye, ícono ineludible del punk —con nombres obligatorios como Minor Threat, Fugazi y Dischord Records— decía que no solamente en los bares se podía organizar un show, sino también en bibliotecas, casas, escuelas, entre otras. Estas viejas-nuevas alternativas parecen seguir vigentes en los tiempos que corren. “Íbamos a tocar en la Universidad General Sarmiento, estábamos re felices flashando tocar en una universidad como Fugazi, pero llovió y no pudimos —comenta Sebastián y luego agrega— Los primeros recitales eran en el garage de Juan Espínola, después se dejó de hacer y hoy lo estamos haciendo de nuevo, en casa”. “Somos un grupo grande de amigos, es la segunda vez que lo hacemos” y “la idea de tocar en la terraza es seguir juntándonos, no nos van a ganar, creemos mucho en la autogestión”, dicen Francisco y Darío.

—¿Cuáles son las aspiraciones de la banda? ¿Les gustaría vivir de la música? 
—S: No importa si tocamos en la vereda, en un estadio con mil personas o para nuestros amigos y novias. Nosotros llevamos nuestras cosas, nuestra ambición es sonar siempre bien y mejor, en cualquier lado, con o sin sonido, y sacar siempre muchos discos. Tocar en vivo quizás es secundario en este momento.
—F: El año pasado fueron muchas fechas y creo que nos quemamos la cabeza, hubo roces, cansancio. —S: Cada vez que tocamos queremos que suene increíble y que la banda siga existiendo. No importa si un día somos cinco o tres o seis. Estaría buenísimo que nos paguen por tocar la guitarra pero a la vez somos realistas. Nos pagamos las cuerdas, el remis, el bondi con nuestros trabajos. Vamos a tocar poco este año, pero sí o sí tiene que estar el disco grabado. En julio tenemos tres fechas confirmadas (N. del R. ver pie de entrevista).

—Les propongo que elijan un disco cada uno, que confluyan en la música de ELHOMBREANORMAL...
—F: “TNT” de Tortoise.
—S: “Disintegration” de The Cure, “In Casino Out” de At the Drive-In.
—D: El EP de American Football, At the Drive-In “Acrobatic Tenement”.

—Gracias por el tiempo y la onda, ¿les gustaría dejar algún mensaje final?
—S: Que nos vengan a ver, que nos escuchen, que están buenos los temas, que se van a sentir cómodos…o incómodos (risas).-

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Próximas fechas:
01/07 @ Zorba Rock – Jose C. Paz.
23/07 @ Espacio para los árboles – Almagro.
28/07 @ Detroit Club – Morón.

Creditos: 
Foto #1: Archivo de la banda.
Foto #2: Melina Franco.

lunes, 21 de marzo de 2016

Entrevista a Daniel Libedinsky de Dragonauta: Rituales necrocósmicos del caos


Luego de casi 9 años, volvimos a contactarnos con Daniel Libedinsky, guitarrista y fundador de Dragonauta, para hablar de la nueva etapa de la banda, los cambios de integrantes, la actividad en vivo, el nuevo disco, entre otras cosas.



Pasaron muchos años de nuestra primera entrevista y en todo este tiempo, hubo varios cambios en la alineación de Dragonauta. Los últimos fueron las salidas de José “Topo” Armetta y Ariel Solito, cantante/bajista y baterista respectivamente. Sin entrar en detalles, Libedinsky dijo que “Ambos se fueron por algunas diferencias musicales, de trabajo y de objetivos, no mucho más que eso”. Sabemos que las relaciones humanas no son para nada simples, pero queríamos saber cómo se lo tomaba, siendo único miembro original, si lo consideraba como algo natural o no y cómo afectaba la trayectoria de la banda, “Es algo natural y dinámico, como toda relación entre personas”. Por otro lado, agregó que “En el caso de la banda, creo que terminó afectando positivamente, con cada cambio nos adaptamos y eso conlleva toda una exploración musical para adecuarse a las nuevas formaciones”.

En relación a esto, en algún concierto del año pasado, Federico Wolman, ex cantante, tocó con la banda nuevamente, lo cual pareció que estuvo latente la idea de una vuelta a Dragonauta ante la partida de Armetta. “Si, de hecho lo hablamos”, nos confirmó. Además dejó la puerta abierta al decir que “De cualquier forma, de alguna manera él siempre está en el espíritu de la banda y puede aparecer en cualquier momento”. Sobre los nuevos miembros, Daniel nos contó que son Leo Hellgross en batería, quien tocó en bandas como Sadden, Babas del diablo, entre otras y el ex Dead Rooster, Lucien Kurgan en bajo y voz. “Los dos trabajan muy bien, muy duro, tienen gran técnica y conocen el estilo”, afirmó.

Con respecto a la actividad de la banda, por un lado, suponemos que cada uno de sus integrantes mantiene otras diferentes por fuera de ella, dedicándole tiempo a sus respectivos trabajos, familias, entre otras. Por otro, que no debe ser fácil mantener una banda activa durante tanto tiempo y más teniendo en cuenta que el estilo que practican no es para nada comercial, pero conociendo de su trayectoria, convocatoria y la expectativa que generan, queríamos saber si se plantearon la posibilidad de dedicarse a Dragonauta a tiempo completo o, como sucede en muchas bandas, si prefieren focalizarse como un proyecto de tiempos marginales, “Tal como están dadas las condiciones actuales no nos dedicamos tiempo completo, tampoco creemos que haga falta, ya que siempre lo encaramos con toda la seriedad y tiempo posible, para que el resultado siga siendo bueno”.

A lo largo de los años, Dragonauta ha tocado con muchas bandas, de estilos disímiles en algunos casos, como aquella vez con Napalm Death. A contramano de varias de ellas, que por distintas razones buscan pertenecer a tal o cual movida, a Dragonauta parece que nunca le importaron las escenas, “Sólo hacemos la música que tenemos ganas de hacer, en el momento que nos parece, no nos ponemos a pensar en nada con respecto a movidas”. El guitarrista dejó en claro que “No nos interesa formar parte de ninguna escena ni movida en particular”.

NO NOS INTERESA FORMAR PARTE
DE NINGUNA ESCENA NI MOVIDA 
EN PARTICULAR”.


Se van a cumplir 3 años de “Omega Pentagram”, su último disco y los rumores sobre un inminente nuevo material, parecen confirmarse: “Estamos trabajando en eso, hay varias canciones, es como ´Tales from topographic oceans´ pasado por un filtro de Black metal, pero no te puedo adelantar nada, porque hoy pensamos los temas de una manera y tal vez la semana que viene cambiamos”. Por otro lado, Daniel nos contó sobre las bandas que últimamente suenan en el bunker de la banda, “Tal vez algo de Black metal, como Enslaved u Oranssi Pazuzu” y qué opinión le merece With the Dead, el nuevo proyecto de Lee Dorrian, ex Napalm Death y Cathedral, “Es como Ramesses con la voz de Lee, calculo que cualquier cosa que haga Dorrian va a estar bien”. 

—Hace un tiempo, Dragonauta hacía sus "Misas Negras" y tocaba bastante seguido. Ahora, los “Rituales Necrocósmicos”, ¿tendrán la misma suerte? ¿Podremos verlos por fuera de C.A.B.A? 
—No tengo la menor idea de que suerte correremos, por ahora va muy bien. En cuanto a las fechas fuera de C.A.B.A, si el ofrecimiento está a la altura de la banda, seguro aceptaremos. 

—Recientemente, se confirmó que Dragonauta estará tocando con los suecos Candlemass el 19 de abril en The Roxy Live, ¿recordás cómo los conociste musicalmente? ¿Qué expectativas tienen?
—Escucho Candlemass hace mucho, ya ni me acuerdo, creo que con Trouble son las dos bandas más importantes de la escena. Las expectativas son las de siempre, independientemente del show que sea, que todo salga bien y terminar conformes, nosotros y el público. 

—Dragonauta tiene más de 15 años y ya es, al menos desde nuestra perspectiva, como un mito viviente underground. No sé si les gusta filosofar entre ustedes, puertas adentro, si les interesa quedar en las retinas y en los corazones de la gente que los ha visto en todo este tiempo, como un referente del doom argentino. De hecho, muchas bandas de acá que aparecieron en este período los citan como influencia. ¿Qué piensan al respecto? 
—Es interesante lo que planteás. Creo que el hecho de hacer una música que a algún grupo de personas le parece interesante durante un determinado período de tiempo, hace que de alguna manera te vayas convirtiendo, no sé si en un mito, tal vez en algo así como un referente del under. Y tal vez, también, ese sea el lugar donde nos guste estar.-
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Créditos:
Foto #1: Sebas Michia.
Foto #2: Gimena Cuenca.

jueves, 10 de marzo de 2016

Diario de viaje: Drone Celebration @ Club Plasma


De una manera u otra, a menudo está en el aire esa idea de que siempre hay alguien que lo hizo primero. Nos pasa con la música, pero también se extiende a la historia, al arte, la cultura. Al menos quien escribe, desconoce si hubo antecedentes u aproximaciones a festivales de este subgénero mutante denominado drone, que parece rayar la indefinición, la abstracción y el minimalismo. Más de 30 km de distancia entre Morón y Club Plasma no fueron obstáculo suficiente para desertar a la primera celebración drone en Buenos Aires: dos escenarios, 10 artistas y uno de ellos internacional.

Ectoplasma fue de la partida, un triangulo lisérgico sublingual que nos hizo alucinar con sus proyecciones visuales analógicas, en vivo y en directo, mezclando tintas, colores, aceites y luces. Tremendo. Acto seguido, las mentes y oídos inquietos detrás del sello Zann´s, Fernando Suárez y Manuel Platino, también conocidos como Life, hicieron público su amor por Godflesh y los sonidos industriales opresivos, vientos disonantes y guitarras histriónicas en clave punk.


La noche estaba en pañales y ya los chicos de la barra no entendían lo que estaba sucediendo tanto arriba como abajo del escenario: matas de cables y pedales habían crecido como baobabs en un suelo que no estaba acostumbrado a esta clase de vegetación. Con un cronograma sincronizado casi a la perfección, la nutrida convocatoria no tuvo descanso: bajar y subir escaleras en cada acto y encontrar música al final del último escalón fue la constante de toda la noche.

El ex Dronevil, Adriel David, hizo lo propio con Lion Spirit Drifter calentando las baldosas y quemando loops y flores que iban a conectarse con el sorpresivo debut en solitario de Juan Manuel Díaz, guitarrista y cantante de Humo del Cairo, bajo el seudónimo de Errante. De negro y prácticamente de espaldas a la audiencia, mostró su lado más oscuro y experimental, logrando una reversión de “Monte”, entre acoples y sintetizadores. En el escenario de planta baja, Pandelindio y su camarada Diente de Madera fusionaron música y culturas de Oriente Medio con las del sur rural de EE.UU. Fueron 30 minutos de quietud espiritual que dejaron en estado meditativo a los que rodearon su performance. Una experiencia inédita realmente.



Cuando se inclinaba la madrugada, un viejo soldado del underground se hizo presente: Sergio Ch., mítico vocalista y guitarrista de Los Natas, Ararat, entre otros proyectos, se adueñó del escenario superior para ejecutar su autodenominado drone set. Él y su guitarra reversionaron pasajes de la última época de Los Natas como “Ganar-perder” hasta lo más oscuro de Corsario Negro con “El cono del encono”, pasando por su material solista “Aurora”. Sin dudas fue, junto a Pandelindio, de las propuestas más analógicas y acústicas del festival.

Desde las cenizas de Sarghuma Incoxis, Alejandro Gómez, guitarrista de Dragonauta, presentó su nuevo proyecto en solitario Öö, un compendio de armonías y arpegios tan escalofriantes y profundos como bosques escandinavos. Se apoyó sobre alguna que otra base digital, pero su enorme guitarra fue la protagonista del set. Muy interesante. Arriba, las luces multicolores ponían en evidencia un escenario repleto de pedales: fue el indicio de que Eric Quach, a.k.a thisquietarmy, estaba entre nosotros. El artista canadiense, que no disimula su herencia vietnamita, peló un arsenal de efectos que dejaría embelesado a cualquier fan de la experimentación sonora. A base de sus kilométricos mantras, TQA recolectó las mejores semillas de cada uno de los lugares que visitó y vino a plantarlas en estas tierras fértiles, para que la pequeña huerta drone de a poco le gane terreno al concreto de la ciudad. Gran paso de thisquitarmy por Buenos Aires.



El espíritu folk y solitario de Legión fue el comienzo del fin de la fiesta; bien entrada la madrugada, Bhutan, demostró nuevamente porqué es el exponente local más activo y creativo en cuanto a drone, noise, ambient se refiere. El trío que forma parte del sello Venado, recorrió de punta a punta su inminente nuevo material “Vexations”, que se espera para mayo, mismo set que sonó en Niceto Club en septiembre pasado cuando compartieron escenario con los japoneses MONO. A diferencia de su primer y único registro hasta la fecha, las nuevas texturas drone/noise tienen forma de post-rock, shoegaze, dejando de lado el doom negro y corrosivo. Pasadas las 4 AM, Bhutan interrumpió abruptamente sus bajas frecuencias y el público respondió con un largo aplauso aprobando la performance de la banda y el festival en todo su largo.

La vuelta a casa fue eterna. Los últimos árboles en la oscuridad se sacudían para que los primeros pájaros dialogaran entre sí entre sus extensas ramas. Sentirse vivo a esas horas fue una buena señal. Una gran experiencia. Agradecido, una vez más.


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Fotos: Diego Toledo.

lunes, 22 de febrero de 2016

Entrevista a Federico Fossati de Pandelindio: Quilmes meditation drone


A muy poco del arribo de thisquietarmy a Buenos Aires, en la antesala del festival Drone Celebration descubrimos un proyecto interesantísimo llamado Pandelindio, que emana una mística natural cercada de sahumerios drone de Medio Oriente pero hecho en Quilmes, a la vera del Río de la Plata. La inquietud sonora nos llevó a conocer a Federico Fossati, mentor de las frecuencias introspectivas, con quien hablamos sobre los inicios, qué es el drone, sus referentes, la construcción de sus propios instrumentos y las expectativas de la inminente maratón de música minimalista y espiritual. 

—En principio, quisiera saber cómo se escribe correctamente el nombre de la banda. ¿Pan del Indio? ¿Pandelindio? Y cómo surge, si tiene algún significado en especial… 
—“Pan del Indio” es un hongo comestible que crece en los árboles de la Patagonia, su nombre científico es Cyttaria Harioti. Se lo llama así porque los mapuches solían molerlos y usarlos como pan, también hacían una bebida alcohólica fermentada, tipo chicha. El nombre de la banda se escribe todo junto “Pandelindio”, es una decisión estética y así lo usamos, pero si alguien lo escribe separado, no hay problema, remite a lo mismo. Por ahora no hay dos Pandelindio…creo.

—Me gustaría saber sobre sus orígenes. ¿Cómo surge la idea de formar Pandelindio? ¿Cómo se buscaron y encontraron para tocar juntos? Supongo que debe ser un hallazgo dar con las personas correctas en este tipo de música.
—Pandelindio surgió hace 5 años y fue tomando forma de manera gradual. Al principio era yo solo haciendo grabaciones caseras, de ahí salió “Un disco”, el primer material con el nombre de la banda. Lo grabé con un micrófono Shure bastante castigado, directo a la placa de sonido de la PC. La idea era tener un registro de los primeros instrumentos que estaba construyendo. Luego grabamos “Fuego y Soma” con Pablo Picco [N. del R. integrante de la banda cordobesa O+yn] y ahí se empezó a definir el estilo musical y la modalidad de la banda. Si bien mi novia y yo somos integrantes estables y los que llevamos adelante el proyecto, la idea es generar un espacio libre para improvisar con distintas personas e ir mutando el sonido. Cada formación da un resultado diferente, ya sea en vivo o para las grabaciones y es una de las cosas que más disfruto al tocar. Sí, es un hallazgo importante, sobre todo en lo humano. Cada vez que invitamos a alguien a tocar o grabar por lo general es un amigo o nos terminamos haciendo amigos, porque tiene que haber una conexión más allá de lo musical.

—¿Cómo encuadrarían su música y cuáles son los instrumentos que usan? 
—Todos los instrumentos que usamos son acústicos y en su mayoría étnicos. Didgeridoo de pita o bambú, Tambura, Bansuri, Shruti box, Dilruba, Duduk, Banjo, Arpa Pitagórica, Clarinete clásico y de bambú, Rabel, Zanfona, Armonio, entre otros. En los tags de Soundcloud y Bandcamp siempre pongo lo mismo, freefolk, improvisación, experimental, drone, en algunos casos meditación. No sé si sirven esas clasificaciones o si le hacemos justicia. En criollo se podría decir que es “alto guiso”.

—¿Es verdad que ustedes construyen sus propios instrumentos? En un viaje a El Bolsón, conocí la música de Alberto Magnin, músico y fabricante de instrumentos étnicos, ¿lo conocen?
—¡Sí! Qué loco que preguntes porque, de hecho, fue gracias a él que comencé a interesarme en la construcción de instrumentos musicales. La mayoría de los instrumentos que toco son de construcción propia; como el n’vike que es un violín toba, didgeridoo de tacuaron, flautas de bambú, arpa pitagórica. Y desde mitad del año pasado estoy viviendo únicamente de la construcción de instrumentos, así que es una parte importante y complementaria de la banda.

—Por lo general, asociamos la etiqueta “drone” para referirnos a nombres como SUNN O))), Earth, Boris, entre otros, pero éste ya estaba presente en la música hindú. ¿Qué entienden ustedes por drone? Me gustaría saber si conocen a estos nombres y qué artistas son sus referentes.
—Sí, excepto Boris, los conozco y he escuchado, pero no habitualmente. Conocí lo que es el drone por compositores minimalistas norteamericanos, como La Monte Young, Pauline Oliveros y Terry Riley, que lo utilizan en muchas de sus obras. Hay un disco de La Monte Young que dura una hora y pico en el que solamente suenan tamburas de su maestro. El sonido cíclico y con armónicos impredecibles de la tambura es fundamental y de mis favoritos. Para mí, el drone es la conjunción entre lo hipnótico de lo constante y las pequeñas variaciones en las que uno puede bucear y alcanzar un estado de introspección. Otra gran influencia es la música clásica indostánica y sus mayores referentes: Hariprasad Chaurasia, Bismillah Khan, Pandit Pran Nath y Mallikarjun Mansur.

“El drone es la conjunción entre lo hipnótico de lo constante y las pequeñas variaciones en las que uno puede bucear y alcanzar un estado de introspección”.


—Sus trabajos fueron editados en España, Austria, Estados Unidos y en formato cassette. ¿Cómo se da este fenómeno de edición internacional y porqué en ese soporte? 
—Principalmente porque es un soporte económico, la producción de un cassette está 2 dólares y se venden a 5 ó 6 dólares y además se pueden realizar ediciones de menor cantidad de copias que en CDs o vinilos. También creo que frente al enorme crecimiento de lo digital se revalorizó lo analógico, al menos en algunos circuitos del under local e internacional. Hoy en día con Soundcloud, Bandcamp y las redes sociales es mucho mas fácil interactuar con los que manejan los sellos extranjeros. En nuestro caso, algunos nos contactaron y otras veces nosotros enviamos el material. 

—¿Suelen tocar en vivo? ¿En qué tipo de lugares o circuitos se mueven? ¿Qué lugar tienen las artes visuales en los shows? 
—Guillermo y Juan de Panchasila, nos invitaron a tocar a principios del 2014; y desde ahí empezamos a tocar en vivo con más regularidad. Hemos tocado en eventos organizados en casas, en centros culturales, en muestras de arte; el año pasado, por ejemplo, tuvimos el gustazo de ser invitados por Nicolas Melmann para tocar en el Museo contemporáneo de Mar del Plata en el marco del ciclo “Lenguajes sonoros”. Respecto de las artes visuales, las chicas de Salvia Divinorum han ambientado fechas en las que participamos y estuvo muy bueno, pero en general no usamos visuales para el set. 

—Van a sacar un trabajo nuevo en marzo, ¿verdad? ¿Qué nos podés contar de eso? 
—Sí. Estoy muy feliz con el resultado de "El Monte Análogo". Ya tenemos los cassettes que editamos de manera independiente y también tendrá una edición europea por Feathered Coyote Records de Austria. El 13 de Marzo vamos a liberar la descarga gratuita a través de nuestro bandcamp. Este disco lo venimos gestando con Pablo Picco hace más de dos años ya. En enero del 2014 grabamos juntos en Córdoba. Luego colaboró el guitarrista Mariano Rodríguez y más adelante, Ulrich Rois. Llevó mucho tiempo de mezcla y de re-grabar algunas partes. Hay grabaciones de tormentas, del viaje de Pablo a India, tapas de ollas Essen, un piano en 415 hz y desafinado, un poco de todo. El arte lo hizo Jake Blanchard, dibujante y artista inglés, responsable de las tapas de discos de Pelt, Mike Gangloff y posters para Bonnie Prince Billy, The Black Twig Pickers, entre otros músicos que admiramos. 

—Van a estar tocando en un festival inédito de música Drone en Buenos Aires, ¿conocen a los otros exponentes? ¿Qué expectativas tienen? 
—Si, la fecha esta buenísima. Tocamos juntos el año pasado con Adriel [N. del R. Adriel David de Dronevil], pero no con su nuevo proyecto Lion Spirit Drifter. A Sergio Ch. lo conozco pero por Los Natas, que me gusta desde hace mucho. A la mayoría de las bandas no las conocíamos así que tenemos muchas ganas de escucharlas en vivo. 

—Por último, ¿qué elementos/ingredientes combinarías para explicar qué es Pandelindio? 
—Utilizaría la descripción del sello Feathered Coyote Records “a portal for cosmic acoustic emanations” aunque no se cuán cósmicas son pero de seguro un portal para viajar.- 
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Foto #1: Cel-m fotografía. 
Foto #2: Festival de la purificanción.

martes, 9 de febrero de 2016

Entrevista a Eric Quach de thisquietarmy: “La música siempre es esperanza en este mundo oscuro”


Desde Canadá, un ejército pacífico de un solo soldado visitará por primera vez Buenos Aires el próximo 5 de marzo en el marco del festival Drone Celebration organizado por el sello Venado Records. Con más de 30 álbumes y cientos de shows en todo el mundo, Eric Quach, el cerebro detrás de los mantras drone, nos contó sobre sus discos, las giras, sus influencias, los extraños lugares donde tocó y cómo cambió su vida de ingeniero a músico itinerante.



—Thisquietarmy es un proyecto en solitario, pero en muchas ocasiones otros artistas han colaborado con vos, como Aidan Baker de Nadja, Syndrome [N. del R. Mathieu J. Vandekerckhove, guitarrista de Amenra], Noveller, entre otros. ¿Cómo es el proceso de trabajo en estas asociaciones para este tipo de música? 
—Depende del contexto. Algunas colaboraciones se realizan por Internet desde nuestros respectivos hogares, incluso si nos encontramos en persona de antemano; en otras se dan tocando juntos en un estudio si estamos con tiempo en el mismo lugar o incluso en vivo, arriba de un escenario. El proceso siempre comienza con un encuentro personal y/o un respeto mutuo por el trabajo del otro. Siempre empieza como improvisación, y a continuación desarrollamos las pistas durante el proceso de mezcla en el estudio. Por lo general, el objetivo principal es combinar ambos sonidos para crear un matiz distintivo, con la dinámica de tocar el uno con el otro para llevar los sonidos a una nueva dimensión. 

—Hace un tiempo entrevistamos a Aidan Baker y nos contaba algo así como que no había mucho lugar para crear y tocar este tipo de sonidos en ciudades como Montreal y Toronto, y esa fue la razón por la que se mudó a Alemania. ¿Qué está pasando en Canadá con respecto al drone o música experimental?
—Canadá es un país tan grande como el continente de Europa y toda su población puede caber en la ciudad de Tokio. Por eso, las ciudades están muy aisladas unas de otras y hay muy poca conexión entre ellas a raíz de la distancia. Además, debido al duro invierno, durante la mitad del año, hay muchas oportunidades para producir música y trabajar en proyectos artísticos creativos porque no hay mucho que hacer. Pero, al mismo tiempo, hay muy poco interés en este tipo de música en términos de conciertos o giras. Como en todas partes, el drone o música experimental no es popular y menos aún en pequeñas ciudades donde la cultura subterránea no está bien desarrollada. Rara vez toco en Canadá, tal vez 3 0 4 conciertos por año en mi ciudad natal y suelo tocar en Europa unas 50 o 60 veces por año. La única diferencia con Aidan es que todavía vivo en Canadá.

—¿Cuántos discos has grabado exactamente bajo thisquietarmy? ¿Por qué elegís este modo de trabajo? 
—Tengo entre 30 y 40 ediciones que comprenden discos "reales", y también hay una gran cantidad de trabajos colaborativos, EPs, relanzamientos, documentos, grabaciones de colaboraciones en viv0, ya sea en vinilo, CD, casette y soporte digital. Por lo general, los álbumes conceptuales son obras hechas de pistas que toman mucho más tiempo y trabajo. Creo música porque tengo esta necesidad de exteriorizar emociones a través de sonidos y efectos visuales, trabajo mucho sobre esto, pienso en conceptos todo el tiempo. Pero también soy muy selectivo de los álbumes que lanzo; a veces puede tomarme años porque quiero asegurarme de que pueden resistir el paso del tiempo. Además, thisquietarmy comenzó hace más de 10 años y mantiene un ritmo bastante constante y disciplinado, entonces, como resultado, hay muchos álbumes.

—Reversionaste temas de Joy Division y Slowdive, ¿cómo llegaste a esos artistas? ¿Qué otros te han influenciado? 
—El cover de Joy Division ocurrió por accidente. Cuando yo estaba componiendo la canción "The Black Sea”, me di cuenta que la progresión de acordes sonaba como "New Dawn Fades" pero de una manera más pesada, desafinada y en cámara lenta. Entonces, decidí llevarlo más lejos y terminar las dos versiones, como cover de Joy Division y como mi track inicial. No tengo formación en música y no sé mucho acerca de la teoría musical y técnica, así que no es común para mí tocar canciones de otros. Por otra parte, probablemente soy la primera persona en grabar una versión de “Chimeras” de Tim Hecker, que es música abstracta y no convencional. Slowdive siempre ha sido una influencia temprana en términos de cómo me acercaba a mi sonido de la guitarra. Sin embargo, la versión de “Sleep" que hice, en realidad es una canción de un demo que Slowdive nunca registró oficialmente [N. del R. Creo que se refiere a la versión de “Bleed”]. En cierto modo, la canción no existe. Otras influencias son Godspeed You! Black Emperor, Tarentel, Set Fire To Flames, lovesliescrushing, Mogwai, My Bloody Valentine, Philip Glass, Brian Eno, The Cure, entre otros.

—Me gustaría que nos cuentes sobre el álbum “Exorcisms”, que es una grabación en una iglesia. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Sos creyente?
—“Exorcisms” fue grabado en Christ’s Church Cathedral en Hamilton, Canadá, en dos sesiones diferentes. En realidad eran shows en vivo que me invitaron a tocar, y yo improvisé y grabé los dos para lanzarlo como álbum. "Altar of Drone" fue también grabado en una iglesia, en Christuskirche en Bochum, Alemania. La semana pasada toqué en una iglesia de París, las iglesias son uno de mis lugares favoritos para tocar, debido principalmente a los viajes del sonido en el espacio de la gran arquitectura que tienen. Como un lugar de culto, tienen otra dimensión. Toqué en la Iglesia de St-Merry en París frente a 800 personas como parte de un bienal en artes digitales. Probablemente un punto culminante en mi carrera. Por otra parte, no creo en Dios ni soy una persona religiosa.

—Además de en una iglesia, ¿cuál es el lugar más extraño donde tocaste? 
—He tocado en un montón de lugares interesantes en realidad, como un bosque, un monasterio abandonado, un granero, una cueva, un barco, un insectario, un antiguo refugio antiaéreo, una tienda de tatuajes, un vagón de tren, una casa tomada, un apartamento abandonado, una cocina, un cuarto de baño…siempre estoy en la búsqueda de lugares atípicos para tocar.

"Las iglesias son uno de mis lugares favoritos para tocar, debido principalmente a los viajes del sonido en el espacio de la gran arquitectura que tienen".


—Tengo entendido que, además de hacer música, también te encargas del arte de tapa, del sello, de las proyecciones, de armar las giras. ¿Es así? ¿Realmente estás solo en todo o hay personas que te ayudan? 
—Si, mayormente hago todo yo. Últimamente prefiero cuidar de todo yo mismo. Es mucho más trabajo pero me parece necesario para mi integridad, para mantener el control creativo y logístico a la hora de agendar y dar conciertos. A veces delego, pero no lo hago muy seguido. Cuando encuentro un trabajo artístico de un amigo que encaja en el contexto mucho mejor de lo que lo puedo hacer yo o cuando se ofrecen a ayudarme a agendar algunos shows, por supuesto que acepto eso. Para los álbumes, grabo y mezclo yo mismo, y como nunca voy a un estudio profesional, salvo para los discos importantes, pregunto a alguien para hacer el mastering lo mejor posible. Últimamente no he lanzado todo por mi propio sello [N. del R. TQA Records]. Trabajé con muchos y diferentes sellos como Consouling de Bélgica, Denovali de Alemania, Shelter Press de Francia, Aurora Borealis de Inglaterra, Alien8 de Cánada y entre 10 y 15 más de otras partes del mundo.

—Has estado recorriendo el mundo a lo largo de 10 años haciendo música por fuera de las estructuras y circuitos comerciales. ¿Cuán fácil o difícil es vivir de esta manera? 
—Sólo estuve girando los últimos 5 o 6 años realmente, antes tenía un trabajo a tiempo completo como ingeniero, trabajando en proyectos industriales e hidroeléctricos por muchos años, haciendo música a la noche y los fines de semana, y tomando vacaciones para trabajar con la música y tocar en vivo. Cuando perdí mi trabajo, me tomé un año de descanso para focalizarme en la música y nunca paré desde entonces. Es algo personal que tenía que hacer y trabajé duro para mantener este estilo de vida y seguir adelante sin ningún tipo de seguridad o estabilidad. Es extraño y alienante porque no hay mucha gente que pueda entenderlo.

—¿Podés dar algún consejo a quienes quieran intentar hacer lo mismo que vos? 
—No lo sé, porque nunca realmente tuve la intención de hacer una vida así. Es un camino que decidí tomar para bien o para mal y no tengo ni idea a dónde me llevará. Creo que cada uno tiene que encontrar y descifrar su propio camino por sí mismo hacia su propia libertad. Una cosa es segura: vos creas tu propia suerte. Las oportunidades vienen con el trabajo duro. También ayuda a ser conscientes de cómo realmente funciona el mundo.

—Has estado trabajando con James Plotkin, [N. del R. Scorn, Khanate, entre otros] ¿Cómo lo conociste? ¿Qué nos podés contar de él? 
—En realidad nunca conocí personalmente a James Plotkin, él está siempre disponible para trabajar en proyectos de masterización, una parte crucial de la finalización de un disco, donde se trata de hacer algunos ajustes a la mezcla final para que suene bien y equilibrado, a través de diferentes formatos y sistema de sonido. Acabamos de comunicarnos por correo electrónico, es bastante sencillo.

—¿Podrías contarnos qué guitarras, amplificadores, pedales, efectos y equipos usás? 
—Mi guitarra principal es una Fender Jaguar japonesa, pero no siempre la tengo en el estudio o en las giras, está actualmente en Bélgica por fines logísticos. Tengo una Fender Jaguar Blacktop como apoyo en Montreal y, en las giras, pido guitarras prestadas si se complica traer la mía. Los pedales son la parte más importante para mi sonido, uso fuzz, delay, pitch shifter, octavador, booster, phaser, trémolo, reverb y varios dispositivos de loops para diferentes propósitos, algunos tienen tarjetas de memoria para almacenar loops de batería. Tengo algunos amplificadores Traynor pero raramente los uso cuando grabo en directo, aunque cuando están disponibles como back line, los uso. En fin, las guitarras y los amplificadores varían, puedo tocar con cualquiera de ellos, pero necesito mi combinación de pedales para thisquietarmy.

—¿Solés escuchar tu propia música? ¿La considerás más cercana a luz o a la oscuridad? 
—Nunca escucho a mi propia música. Después de su lanzamiento, su propósito termina para mí cuando la parte creativa ya está hecha, entonces me muevo hacia nuevos trabajos. La música siempre es esperanza en este mundo oscuro.

—¿Estás trabajando en música nueva? 
—Constantemente estoy trabajando en música nueva con muchas ideas. A veces me toma años en terminar un álbum, también trabajo en muchos al mismo tiempo porque las ideas y conceptos son muy diferentes. Habrá un nuevo 7” EP esta primavera [N. del R. Otoño para el hemisferio sur] a través del sello francés Discolexique, que contendrá algo de material post-punk/experimental que dejé de lado por un par de años. Un nuevo álbum doble en clave drone saldrá por el sello ruso Grains of Sand, también este año. Durante la gira por Sudamérica, haré una grabación en Dissenso Studios en San Pablo, Brasil, para el sello Essence Music y para las fechas en Chile, el sello Templo Sagittal lanzará un álbum Split con Thanatoloops.

—Por primera vez vas tocar en Argentina. ¿Qué te dice la gente que va a verte a los shows? ¿Cuáles son sus sensaciones? ¿Y cuáles son las tuyas cuando estás sobre el escenario? 
—Los chicos generalmente me preguntan sobre mis influencias, porque escuchan diferentes elementos en mi música, basados en sus propias referencias musicales y culturales. Es interesante oír sus puntos de vista, ya que sólo estoy canalizando mis propias influencias a través de mi sonido y expresando mis propios sentimientos hacia mis propias opiniones personales del mundo y su desencadenamiento en forma de drone y noise, a través de texturas y estructuras shoegaze y post-rock, con las limitaciones experimentales y los desafíos de tocar solo. Mi set es casi siempre parcial, y a veces completamente improvisado, ya que estoy en mi propio universo en el escenario y lo que sale depende de cómo me siento en ese momento, con el ambiente y la energía del lugar. Todos aquellos elementos desempeñan un papel importante en la entrega y la ejecución del set. Las personas suelen describir el concierto como un viaje mental, épico y sónico.

—Eric, muchas gracias por tu tiempo y la buena onda. ¿Te gustaría dejar algún mensaje? 
—Tengo muchos deseos de tocar en Argentina, parece un hermoso país. ¡Gracias a Venado Records por invitarme!-
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Foto #1: Davy De Pauw
Foto #2: Jan Van Woensel
Evento 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Entrevista a Juan Manuel Díaz de Humo del Cairo: “Me parece poco creíble ir atrás de lo que la gente espera que hagas”


En una de esas calurosas noches de primavera casi verano, el bar Detroit Club de Morón nos abrió sus puertas para poder introducirnos, una vez más, en el universo de Humo del Cairo. A lo largo de una extensa e intensa charla-entrevista, Juan Manuel Díaz profundizó conceptos y puntos de vista sobre el hazlo tú mismo, su propio sello, el stoner rock, sus bandas pasadas, medio oriente y la espiritualidad, el público, Fugazi y el inminente nuevo material de la banda.



—Después de editar un disco largo como “Vol.2” en 2011, anticiparon que grabarían una trilogía de discos en formato EP. ¿Por qué decidieron hacerlo de esta forma? 
 —Creo que la razón principal fue porque nos tomamos mucho tiempo entre un disco y otro. “Vol.1” salió en 2007, “Vol.2” a fines del 2011 y los EPs los grabamos hace un año y pico. Tal vez antes la banda no funcionaba tan bien como ahora, entonces la posibilidad de grabar no era tan cercana. Después de la salida de “Vol.2”, la banda empezó a crecer un montón, a tocar muchísimo, aprendimos también a cómo manejarnos, cómo hacer las cosas. Estábamos en un sello, Estamos Felices, que es independiente pero un sello al fin, que te digita, que te edita el disco según sus tiempos y quiere opinar sobre tu arte de tapa. Son cosas que capaz que nos hinchaban un poco las bolas y nos dimos cuenta que nosotros solos podíamos hacer todo, absolutamente todo. Me molestaba que me escribían de La Plata diciendo que no conseguían el disco, “¿cómo que no lo consiguen?”, les decía, si tiene distribución. Y así un montón de cosas. Teníamos los elementos para poder hacerlo todo nosotros, editar nuestros propios discos como queríamos. Lo he hecho a los 16, 17 años con mis primeras bandas, cómo no lo voy a hacer ahora con los recursos que tiene Humo del Cairo. Esa fue la iniciativa de hacer EPs, grabar las veces que querramos, no depender de los tiempos de otro y cuidar todo el contenido, todo pasa por nosotros. Con el EP 1 pasó eso, todo lo hicimos nosotros: lo grabamos, lo produjimos, lo distribuimos, lo fabricamos. La primera tirada la hicimos en serigrafía uno por uno, los numeramos a mano, fue como un capricho. Podríamos decir que fue para recuperar el tiempo que habíamos perdido entre disco y disco y además grabar con Fede [N. del R. Castrogiovanni, actual baterista].

—En esta primera experiencia de la banda grabando EPs, fueron masterizados por Alan Douches [N. del R. Trabajó con Baroness, Converge, Clutch, The Dillinger Escape Plan, Sepultura, Superjoint Ritual, Bad Brains, Monster Magnet, entre otros], ¿qué los motivó a decidirse por él? 
—Parte de este capricho era grabar como se nos antojaba, porque en las otras grabaciones estaban atadas a un presupuesto bastante bajo y las hicimos a los ponchazos siempre. Teníamos un material tan especial para nosotros que queríamos que sonara de determinada manera, y no es por prejuicioso pero sabíamos que hay cosas que acá no le iban a encontrar la vuelta. Averiguando, nos salía exactamente lo mismo laburar con alguien de afuera, con alguien que yo admiraba realmente desde chico. Fue complacer el capricho ese de saber que el disco iba a sonar como lo pensamos de un primer momento. Y fue así, no lo dudamos y por eso lo hicimos de nuevo para el segundo EP. Quedamos súper conformes, es más que nada satisfacción personal.

—Este alejamiento del sello anterior da nacimiento a Errantes, su propio sello. Imagino que les demanda más tiempo, más gastos, ¿cómo lo ves a futuro? ¿Creés que es posible tener una banda, ser independiente, tener tu propio sello y no formar parte de la dinámica de siempre? 
—Es la forma en cómo me manejé cuando arranqué con la música. En ese momento era mucho más complicado, no tenías todas las herramientas que tenés hoy en día. Hoy hacer una movida así es de lo más sencillo, lo ves todos los días, hay un montón de sellos, produciendo y haciendo cosas. Me parece que es la manera más acertada, no porque los sellos sean malos, ni eso de que las multinacionales se van a comer a la bandas, ya quedó un poco atrás todo eso, de hecho volveríamos a trabajar con sellos independientes. Uno tiene que buscar cierto equilibrio y la mejor manera es manejando todo, que no quede nada librado al azar. El proyecto a futuro sería editar a otras bandas que nos gustan. Cuando tocamos en otras provincias y lugares lejanos vemos un montón de bandas que capaz que acá no las conocen pero están buenísimas, siempre flashamos esa, grabarlos, darles una mano, aprovechar esa exposición que tiene Humo del Cairo para dar a conocer otros artistas. También fantaseamos sacar un libro de fotos de nuestro fotógrafo Martín Santoro. Son cosas que podemos concretar a futuro, no dentro de 15 años sino algo más próximo, pero por ahora la prioridad es editar los discos de Humo del Cairo.

—Me decías que los discos del "EP 1:Preludio” fueron trabajados en serigrafía, de manera muy artesanal. Más allá del capricho que contabas, ¿esto tiene algún valor simbólico en estos tiempos digitales? 
—En los momentos previos a la producción y grabación de “Preludio” nos enroscamos un montón de cosas que ya habíamos vivido. Si yo ya fabriqué discos e hice serigrafía a los 16 años, copiaba los CD-R, le ponía la calcomanía y los vendíamos con Cucsifae, ¿cómo no lo vamos a hacer ahora? Esta buenísimo, hacemos todo nosotros. Eso sumado a volver a escuchar un montón de música que me di cuenta que nunca olvidé. Escucho mucha música, hay cosas que quedan el pasado y hay bandas que me marcaron y que van a estar toda mi vida ahí. “Preludio” fue resucitar un montón de cosas que tal vez por prejuicio habíamos dejado a un costado, o porque estábamos embarcados en otra. El proceso lo vivimos con alegría, lo hicimos con amigos, como Guido de Don´t Be Shy que fue quien lo estampó, es también quien hace nuestros posters y remeras, es alguien a quien conozco desde que tengo 20 años, escuchábamos los mismos discos. Fue muy flashero juntarnos a trabajar y escuchar de nuevo las mismas bandas de hace 20 años atrás. Fue un proceso de rejuvenecimiento, de vitalidad. Dejamos fluir las cosas y sacó lo mejor de nosotros. Esta es la mejor etapa de Humo del Cairo, porque estamos escuchando cierta música que nos abre la cabeza, porque hay un público que nos sigue, que nos hace el aguante y eso nos da ganas de generar y hacer un montón de cosas.

—¿Cuáles son esas bandas que están escuchando? 
—Y…muchas, muchas. Steak Number Eight, que son unos pequeños que tocan muy bien y está muy bueno, Tera Melos, Converge, Amenra, Whores, Mutoid Man, Neurosis, Eagle Twin, Helms Alee, Ken Mode, un móntón de bandas. Nunca dejé de escuchar Fugazi, Minor Threat, Bad Brains…

—Que no tienen nada que ver con el stoner rock… 
—No, totalmente. Mi corazón está en el punk rock y el hardcore. Nunca nos clasificamos, nunca nos gustó la etiqueta “stoner” porque nos sentíamos mucho más amplios. También fue un poco eso lo que hicimos con los EPs, mostramos otra faceta que la gente tal vez no conocía de Humo del Cairo. Música escuchamos mucha, cada uno de los tres también escucha cosas diferentes. El Tano [N. del R. Gustavo Bianchi, bajista] es el más vintage, le gusta mucho el soul, el funk, es más setentero; yo voy más con el punk, el hardcore y el post hadcore; a Fede le gusta más el metal y lo vivimos re desprejuiciado, re natural.

—Hagamos un breve paréntesis para hablar sobre tus bandas pre-Humo del Cairo. Contabas que estuviste en Cucsifae, que fue un proyecto paralelo a Fun People. ¿En qué otras bandas tocaste? 
—En Cusifae arranqué tocando el bajo, luego la guitarra y canté. Hicimos el primer disco en el 96´, fue puro aprendizaje, mi primer contacto con el DIY, el posta, una banda que se autogestionaba, grababa sus discos, los editaba por su propio sello y los distribuía. Hacíamos nuestro merch y lo mandábamos por correo. Giramos por Chile y Uruguay y tocamos con los míticos Crudos. Baltimore in Love es otro buen recuerdo, éramos de las primeras bandas de post hardore, emo, toda esa movida de parque Rivadavia, Sniffing Recording, Heartattack, Revelation, Jade Tree, Ebullition, Dischord Records y toda esa data que terminaron de transformar mi cabeza. Después arme Nostalgia y Siberia hasta que arranque con Humo del Cairo y largué todo.

“Nunca nos clasificamos, nunca gustó la etiqueta ´stoner´ 
porque nos sentíamos mucho más amplios”


—Volviendo a la banda, me gustaría que hablemos sobre la parte artística de los dos EPs: pasaron de la ilustración en “Vol. 2” a fotografías reales, muchos grises, no hay colores, edificios, antenas, ¿qué hay detrás de todo esto? 
—Primero, tuvimos la suerte de laburar el arte de los discos, las gráficas, con gente que le pudo sacar la ficha y entender lo que queríamos transmitir. El primer disco fue algo bastante amateur pero lo sacamos adelante, lo hicimos con Ezequiel, un amigo de la banda. Ya para el segundo, nos juntamos con Ale Leonelli de Estudio Gogogoch que labura con Pez y un montón de bandas amigas. Para los EPs 1 y 2 queríamos algo diferente, ya no queríamos un dibujo y le encargamos la tarea a Martín Santoro [N. del R. Fotógrafo de la banda] de reflejar eso que decís, los grises, el concreto, lo físico, el cemento. Nos despojamos un poco de la psicodelia y decidimos mostrar algo más urbano. Despegar del cliché, la psicodelia, el porro, el cuelgue y hacer algo que nos sentíamos más identificados. Quisimos mostrar algo más orgánico, vital. Nos enroscamos mucho a hablar con el Tano, de ahí salen la mayoría de las ideas que luego van a las letras, al concepto de los discos. Las antenas son una imagen recurrente ahora que estamos viajando un montón al interior y es muy flashero ir escuchando música y saber, metafóricamente, que en las antenas viaja nuestra música y todo lo que estamos generando para que alguien alejado lo reciba, que haya un feeback, que te escriban diciendo “qué bueno lo que hacen”. Por otro lado, el mambo del disco, de las letras fue un poco intentar una apertura diferente en la gente. Que cada uno la reciba y la viva de la manera que quiera. Es transmitir y que genera algo, ojalá sea positivo.

—Las letras nunca fueron incluidas en los booklets y hay algunas que me interesa rescatar como “En Nubia” donde cantás “Muy lejos los mercenarios, no vieron la antorcha en mi mano”. ¿A qué hace referencia? 
—Está inspirado en un libro que se llama “Las 36 estrategias chinas de la guerra” y es una metáfora de la gente que se mete en esto con fines comerciales y terminan cagando todo. Es recurrente encontrarte con gente así, colegas, productores, no todos estamos en esto por lo mismo, pero es bueno saber con quién estás hablando. Lo de la antorcha es como un arma primitiva, onda “sabemos que ustedes no tienen las mejores intenciones pero yo tengo algo guardado acá, no rompan las bolas”.

—Una de las cosas que me llama la atención es la referencia a nombres del otro lado de occidente. Partiendo desde Humo del Cairo, siguiendo con “Emir”, “Mar de Aral”… 
—Hay cierta fascinación, no lo voy a negar. Me parece que es un lugar que tiene una energía súper zarpada, por algo hoy sigue habiendo tantos quilombos. Es gente que sigue viviendo como hace miles de años, que nunca dan el brazo a torcer. Tiene una carga muy fuerte esa región, aunque no nos interesa meternos en cuestiones religiosas. Repudiamos la violencia en todas sus formas y, en momentos tan sensibles como los que vivimos, no me gustaría que se confunda o mal interprete. Creemos que tiene un peso y una carga muy grande todo lo relacionado con esa zona del planeta. Para algunos más espiritual que para otros. Humo del Cairo puede ser el humo de las pipas de opio como las columnas de humo negro de los pozos petroleros en llamas o las ruinas de un hospital bombardeado por Estados Unidos.

—En las gacetillas de prensa noté que mencionan esto del despertar de la consciencia, la iluminación, cosas que antes no había percibido en ustedes. ¿Se consideran una banda espiritual? 
—Humo del Cairo se volvió una banda bastante espiritual. Hace 10 años que tocamos, crecimos un montón. Ahora nos preocupamos por otras cosas que antes no, hicimos un click. Personalmente me di cuenta que estaba viviendo en un mundo de giladas, y que hay otras cosas que son muchos más importantes. Cosas cotidianas, no es todo perseguir un billete, podemos ser felices de un montón de maneras diferentes. Empezar a dedicarnos a vivir de la música al 100% nos abrió un espectro diferente de cómo vivir las cosas. Yo me levanto y pongo a tocar la guitarra con la melodía que soñé, voy a la sala a ensayar como un laburo y convivo con músicos amigos que hacen que mi existencia sea hermosa. Empezamos a vibrar diferentes, nos dimos que cuenta de alguna manera que estábamos evolucionando y eso nos dio la pauta para seguir un camino. Empezamos a investigar un montón de cosas, a leer. La naturaleza del hombre es investigar y hurgar un poco.

—Ya que tocás el tema de investigar y leer, me gustaría saber si, más allá de todo el backround musical que tienen, hay cosas de literatura u otras ramas artísticas que terminen de moldear a la banda. 
—Nos gusta mucho leer, no solo literatura, sino también ciencia e historia. El Tano es un tipo que lee muchísimo, es como una enciclopedia. Nos gusta la idea de expandir un poco el conocimiento. Creo que lo cotidiano es una gran influencia, más que un libro, una película, una pintura, una banda. Humo del Cairo es un fiel reflejo de lo que nos pasa día a día. Eso nos marca mucho más.

 "Creo que lo cotidiano es una gran influencia, más que un libro, una película, una pintura, una banda. Humo del Cairo es un fiel reflejo de lo que nos pasa día a día. Eso nos marca mucho más" 


—Hace algunos años ustedes fueron editados en un compilado del sello norteamericano MeteorCity, ¿porqué no aprovecharon ese impulso para tocar en Estados Unidos o Europa? 
—Ese disco fue reeditado en 2010 junto con la reedición también de “Vol.1” y fue un aluvión de cosas nuevas. Nos empezaron a llover mensajes de Rusia, Israel, de Europa, Estados Unidos, fue muy loco, llegaron un montón de propuestas. Nos escribió Walter del Roadburn que estaba fascinado pero en ese momento éramos tres pibes que tocábamos con el corazón pero por hobbie, teníamos laburos y era una locura embarcarnos a hacer una gira por Europa, no estábamos en condiciones de hacerlo. Es algo que tenemos pendiente. Ahora que estamos grandes nos encantaría ir a tocar afuera, tenemos la mejor onda con toda esa gente, en su momento llegará.

—La comunicación en los conciertos entre la banda y el público, en mi opinión, es mínima, escueta, al menos desde lo verbal. Sin embargo, la letra de “Sepia” dice “son ustedes los que se mueven como serpientes, van quemando ciudades de neón” y eso me pareció un guiño a su público.
—Sí, totalmente. No me considero un frontman, tampoco nunca me creí el papel de cantante. Caí en la voz porque no había uno que cantara, siempre me consideré un guitarrista. Capaz que a la hora de subir a tocar me meto en un mambo que es estar tocando y el más sociable es el Tano, que capaz que no tiene micrófono pero busca la manera de comunicarse con la gente. Pero no somos una banda de hablar mucho. Hay una referencia en esa frase, sabemos que están ahí y estamos completamente agradecidos. Siempre tratamos de transmitir lo felices que somos cada vez que subimos a un escenario y eso es gracias a la gente que nos viene a ver.

—No son una banda que habitualmente haga covers, pero últimamente en los shows vienen tocando “Merchandise” de Fugazi, que tiene una letra que es toda una declaración de principios. ¿Qué significa para ustedes? 
—Y…yo vi a Fugazi en vivo, para mí son los Beatles. A pesar que no tenemos nada que ver musicalmente, a nivel emocional y espiritual siempre fue súper influyente para Humo del Cairo. Nunca hicieron remeras ni videos, tiraban un mensaje que podía poner de culo a todo el mundo, se plantaban e hicieron una movida grosísima. Hoy son un mito y son el soundtrack de mi vida.

—El “EP 2: Imaginario” comienza con “Alumbra”, uno de los temas más pesados de la banda y al toque le pegan un pasaje drone de casi 11 minutos. ¿Estamos en presencia de un Humo del Cairo más experimental? 
—Experimentales siempre fuimos. Previo a grabar el primer disco, hicimos unas sesiones con los mismos temas en un estudio de un amigo que duraban el doble, porque fue saliendo todo de la experimentación, de tocar y tocar los mismos temas. Lamentablemente esa cinta se perdió, pero “Nimbo” por ejemplo, duraba como 15 minutos Antes la flashábamos más en experimentar y zapar con el mambo de la psicodelia y todo eso. Hoy en día sentimos que tenemos que ser un poco más concretos en cuanto a lo que vamos a grabar. Pero en los shows en vivo, en los ensayos seguimos experimentando. Estamos escuchando mucha música electrónica y flashámos con sintetizadores, hacer ruido, aprovechar los conocimientos que tenemos. En el final de “Alumbra” fue un poco eso. Muy contrario a lo que decís vos, lo consideramos un tema re contra pop, me encanta, es uno de los que más me gustan, pero era bastante light y meterle el drone fue como “bueno, si esto es hitero y comercial, vamos a meterle esto, cosa que sea la antítesis completamente”. Nunca dejamos la experimentación. Me gustaría que Justin [N. del R. Justin Broadrick de Godflesh, Jesu, entre otros] nos haga un remix. Me parece que es parte de la dinámica de una banda para no aburrirte, transgredir los límites.

—Entiendo que experimentar también es asumir un riesgo. ¿No les da miedo de perder todo eso que ganaron en todo este tiempo? ¿A que el público no pueda llegar a entenderlos? 
—El riesgo de hacer algo diferente nunca nos importó. Para mí es evidente el cambio que hubo del EP 1 al 2 y del 2 a lo que va a ser el 3. Me parece poco creíble ir atrás de lo que la gente espera que hagas. Me parece mucho más leal y estamos más tranquilos haciendo lo que nos sale. No pre-producimos para que sea todo una fórmula matemática y sea un éxito. Hemos reversionado los temas, hay una faceta de Humo del Cairo que ahora están conociendo de a poco. No nos da miedo enfrentarnos a otros géneros. Estoy grande y quiero disfrutar de la música en general. Por otro lado, creo que el público de Humo del Cairo es bastante variado y no sé si le puede caer mal. Me parece que lo ven como una vuelta de rosca, saben que no queremos hacer lo mismo. Es como levantar un poco la vara.

—Ya han anunciado que esta serie de EPs serían tres. Me gustaría que me cuentes cuándo va a salir este tercer EP, cómo viene la parte musical y cómo lo van a editar. 
—La idea es tener editados los tres EPs en formato físico para principios del 2016, mientras tanto seguimos trabajando en más material que grabaremos pronto. Si bien los temas ya tienen su carácter y su forma, hasta que no entremos al estudio, no está todo dicho. Seguro tendrá mucho de los dos EPs y de los LPs pero también habrá cosas que nunca antes hicimos.

—Juan, muchas gracias por tu tiempo y la buena onda, ¿algún mensaje final? 
—Que vengan a escuchar Humo del Cairo, me parece que somos una banda sincera. Que escuchen nuestros discos y que nos digan qué les parece, nos gustaría tener un feedback. Muchas gracias.-
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Próxima fecha: 19/12 - Humo del Cairo + Poseidótica en Niceto Club.
Fotos: Martín Santoro.

martes, 24 de noviembre de 2015

Entrevista a Mick Moss de Antimatter: La mesa de Judas está servida


 

Descubrimos Antimatter cuando Duncan Patterson se alejó de Anathema para seguir su propio camino musical junto a Mick Moss. El destino los separó, y Mick continuó en solitario, redefiniendo la propuesta inicial a base de canciones íntimas, melancólicas e introspectivas. A 10 años de la partida de Patterson, Antimatter ha lanzado su sexto álbum de estudio llamado “The Judas Table” a través del sello alemán Prophecy. Tuvimos el placer de charlar con un hombre sensible como Mick Moss sobre su nuevo trabajo, la industria de la música, su proyecto paralelo, las giras y los próximos pasos.

“Antimatter es una gran mezcla de géneros, todo envuelto en una piel oscura y de humor cambiante. Claro que hay canciones melancólicas, pero algunas de ellas son progresivas, otras synthwave y otras neofolk acústico” relata Moss definiendo sus canciones, para luego contarnos algo referido a las etiquetas “la única cosa que me molestó fue que me etiquetaron hace más de diez años como "la banda más triste del mundo", porque que hay muchas otras emociones que se encuentran en la música de Antimatter”.

—Me gustaría hablar sobre el concepto del nuevo álbum. ¿Por qué lo llamaste “The Judas Table”? 
—A mi modo de ver, durante la mayor parte de los últimos 25 años he estado involucrado con personas enfermas, egoístas, ladrones, manipuladores, narcisistas, matones y sociópatas. Me escondí, estuve lejos de la sociedad durante años porque me acostumbré a ser el blanco de las personas que confundieron mi empatía por debilidad, mi humildad por ingenuidad. Y creo que hasta cierto punto sí fui ingenuo, porque constantemente veía lo bueno en las personas en lugar de los patrones evidentes de comportamiento narcisista. Todo llegó a un punto hace unos tres años, cuando fui atacado por una joven desesperada por utilizar Antimatter para su propio beneficio. Luego de esa experiencia, prometí nunca más confiar en otro ser humano. Afortunadamente, salí de esa manera de pensar después de un año y aprendí a confiar de nuevo.

—La portada del nuevo álbum es algo diferente a lo que ustedes venían haciendo, incluso estuve viendo algunos comentarios de personas que no les ha gustado mucho. Artísticamente, ¿qué quisiste mostrar esta vez? 
—La obra retrata básicamente esto: si una persona en su sano juicio se encuentra en una relación con una persona demente, entonces el tratamiento que reciben a su vez puede conducir a la locura y el recuerdo que los mantendrá en esa locura.

—La primera canción del álbum es “Black Eyed Man”, ¿está dedicada a alguien en especial?    
—“Black Eyed Man” no es una canción basada en una persona en particular, sino en un grupo de personas que existe en la sociedad, los que mienten e inventan historias ridículas a sus pares, y luego creen que se han salido con la suya. Estoy seguro de que mucha gente puede pensar en por lo menos una persona así en sus vidas.

—Desde el álbum “Planetary Confinement” de 2005, hubo un nuevo rumbo musical en comparación con los albumes “Saviour” y “Lights Out”. Las voces femeninas y los elementos electrónicos, las atmósferas downtempo hoy ya no están. Esos cambios, ¿tienen relación con la partida de Duncan Patterson de la banda? 
—En los cinco años que lanzamos álbumes juntos, yo escribía la mitad de un álbum y Duncan la otra, por lo tanto, su salida significó que los discos de Antimatter ya no contenían canciones con su estilo tan particular. En los primeros tiempos, Duncan estaba muy metido con el trip hop cuando era popular, con artistas como Portishead y Massive Attack, pero tampoco hizo nada en esa vena desde “Lights Out” en 2003, ya sea con Antimatter o cualquiera de sus proyectos posteriores. Considero que no volvimos a ese sonido particular en los 12 años desde que ese álbum fue lanzado. Para mí, todo el asunto del trip hop se convirtió en algo saturado en ese segundo disco. En cuanto a las voces femeninas, Duncan no es cantante por lo que, naturalmente, tiene que encontrar a la gente para cantar sus canciones, y en los primeros días de Antimatter él estaba muy metido en el asunto vocal femenino. Personalmente, yo sólo me acomodé en el papel de vocalista en el transcurso de los tres discos, eligiendo hacer un poco más, cada vez. Esta es toda la evolución.

—He entrevistado a Duncan el año pasado y, entre otros temas, hablamos sobre la industria de la música. ¿Cuál es tu punto de vista? 
—Tengo muchas opiniones sobre la industria de la música. Pienso que es un modelo de trabajo que se ha visto obligado a luchar contra la piratería generalizada y de fácil acceso y millones de músicos “hazlo tu mismo” han entrado por sí mismos al mercado. Una opinión común es que las audiencias están más interesados en los nombres establecidos desde hace 25 años que los nombres de ahora, lo que también significa que las bandas tributo son más deseables que los nuevos artistas. Eso nos llevará a un colapso en aproximadamente otros 25 años, una vez todos estos nombres establecidos estén muertos y la industria haya fallado en no poner a nadie nuevo en su lugar, resultando un masivo intento para adecuar a una próxima generación de nuevos artistas a un público que principalmente no les den una mierda. Una teoría interesante, pero no una que yo particularmente esté de acuerdo o en desacuerdo. Donde haya dinero para gastar en relaciones públicas y una masa de ovejas que consumen música lista para que le digan quién es "más grande y mejor" siempre habrá una industria de una manera u otra.

—Volviendo al nuevo álbum, hay una canción llamada “Integrity”. ¿Qué importancia le das a la integridad y la ética en tu carrera musical y tu vida personal? 
—Es muy importante para mí. Hago lo mejor para actuar con integridad en todas las situaciones posibles. Hago lo mejor en lo que pueda, y de esa manera sé que si las cosas se vienen abajo o van mal, por lo menos que puedo mantener mi cabeza en alto y decir que hice mi parte.

—¿Qué nos podes contar sobre Daniel Cardoso? [Anathema, Anneke van Giersbergen, entre otros] ¿Por qué decidiste involucrarlo en este nuevo trabajo? 
—Luis Fazendeiro [NdR. Guitarrista de los portugueses Painted Black] acercó a Daniel para mezclar y masterizar el disco debut de Sleeping Pulse el año pasado y me gustó mucho el trabajo que hizo, por eso le pedí hacer lo mismo para los dos últimos trabajos de Antimatter, el single “Too Late” y “The Judas Table”. Tiene una manera relajada y agradable de trabajo y Daniel es muy receptivo a las necesidades del artista, que a veces es difícil de encontrar.

Sleeping Pulse es tu proyecto paralelo que compartís con Luis, ¿cuáles son las diferencias con Antimatter?
—La diferencia es que Antimatter es un proyecto en solitario. Sleeping Pulse es el trabajo de dos personas, por lo que escucharás las influencias musicales de Luis. Sleeping Pulse fue una fantástica oportunidad de trabajar con la música de Luis y luego elaborar melodías vocales y letras sobre ella. Una experiencia maravillosa que me permitió enfocarme plenamente como vocalista y letrista, y puse toda mi energía en esos temas, sin tener que preocuparme por todos los otros instrumentos como lo hago en Antimatter.

  “Donde haya dinero para gastar en relaciones  públicas y una masa de ovejas que consumen  música lista para que le digan quién es ´más  grande y mejor´ siempre habrá una industria  de una manera u otra”. Mick Moss 




—Volviendo a Antimatter, me gustaría que hablemos sobre la discografía, ¿podrías decirnos brevemente algo sobre cada álbum? Algunas palabras, algunos recuerdos y pensamientos.
—“Savior”, mi primer álbum en un momento en que estaba muy inestable mentalmente; “Lights Out”, nos volvimos locos con el experimentalismo en este álbum; “Planetary Confinement”, las cosas tornaron a un estado más natural. Fue el primer álbum donde canté como voz principal para todas mis canciones. “Leaving Eden”, mi primer verdadero disco en solitario; “Fear Of A Unique Identity”, Un álbum frenético, mucha energía después de una ausencia de estudio de cinco años y finalmente “The Judas Table”, una selección muy bien redondeada de canciones y estilos.

—¿Cuál es el estado de tu propio sello, Music in Stone?
— Solía usarlo como un sello vanidoso para editar “Live @ Un Club” y el single “Too Late”. Es todo material de Antimatter y cumple con su propósito si lo necesito. Está allí para ediciones menores. 

—Has girado recientemente por países como Bélgica, Alemania, Polonia, Holanda. ¿Cómo estuvo eso? ¿Cuáles son los puntos positivos y negativos de estar lejos de casa? 
—Me encanta viajar y girar, es una parte de mi vida ahora y no podría imaginarme sin eso. A veces tiene sus aspectos negativos, por supuesto, pero así es la vida. Con Antimatter hacemos dos giras europeas por año, y los muchachos de la banda en vivo y yo ya esperamos el año que viene. Las audiencias fueron más fuertes esta vez, fue agradable alzar la vista y ver más cabezas, más gente cantando. Espero que continúe así.

También estuviste tocando en el marco del Overload Music Festival en Brasil, junto a bandas como Paradise Lost, Mono, Novembers Doom, Anathema. ¿Te gustaría venir a Argentina?
—Fue una gran experiencia. Fue satisfactorio para nosotros poder tocar finalmente en Sudamérica, fue una buena oportunidad para conocer a gente y había una maravillosa mezcla de bandas allí. Estamos planeando hacer algo acústico de nuevo allí para 2016, ¡esperemos que suceda! Lo anunciaré en la página de Facebook y la página web oficial ¡Crucemos los dedos!

—¿Cuáles son los próximos pasos y metas con Antimatter?
—Por ahora, realmente sólo quiero disfrutar de este momento sin presionarme demasiado. La inclusión de las canciones de "The Judas Table” ha fortalecido la lista de canciones en vivo. Se viene la segunda parte del “The Judas Tour” en abril, donde nuestro objetivo es llegar a lugares que no tocamos en nuestra primera gira en octubre. Esperemos que se concreten algunos festivales de verano y luego en algún momento voy a seguir adelante construyendo el camino hacia el séptimo álbum de Antimatter, para lo que ya tengo la idea en mi cabeza.

—¿Cómo te gustaría ser recordado dentro de 50 años?
— Como una persona genuina, alguien con empatía.

—Muchas gracias por tu tiempo y buena onda, ¿te gustaría agregar algo más? 
—Por supuesto, muchas gracias por el apoyo, y espero verlos en un concierto pronto!-

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Foto: Archivo de la banda.